¡¡DIA DEL MAESTRO!!
Elegido el 11 de septiembre en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, figura controvertida de nuestra historia que impulsó la ley 1420, la cual prescribe la enseñanza gratuita, laica y obligatoria, pero que en principio excluía a los gauchos y a los indígenas.
Si hablamos del maestro tenemos que hablar de Educación. Hablar de educación implica también hablar de alumnos y familias, lo cual nos lleva a decir que todos estamos involucrados en la Educación. En consecuencia, es oportuno replantearnos permanentemente cuál es el valor que le asignamos a este concepto, sobre todo en la actualidad, cuando la frase Crisis de Valores se hace presente en el debate de las problemáticas sociales.
Por eso primeramente podemos pensar en quiénes son nuestros maestros de la vida, quienes son los que nos dan ejemplos, los que admiramos por su generosidad, los que luchan por construir un país mejor desde el ámbito de la ciencia, desde alguna ONG, desde una tarea comunitaria, desde el arte, desde la política, el deporte; desde el puesto de trabajo ejercido con eficiencia y responsabilidad.
Los docente, ubicados en el eje medular de la educación, intentamos día a día resignificar la tarea de enseñar y aprender. Creemos que la tarea de dar y recibir el conocimiento debe ser una acción conjunta en la cual todos podamos interpretar que si no lo logramos no sólo estaremos desaprovechando el presente sino tmbién habremos de postergar el futuro.
Educar, aprender, estudiar son acciones indelegables, ya que no podremos completarnos como seres sociales si abandonamos o descuidamos el conocimiento.
Hay, por supuesto, otros caminos que se pueden transitar pero sin salirse de la ruta principal por la que nos conduce la Escuela.
Los docentes elegimos trabajar y contribuir para el desarrollo de esta etapa tan primordial en la vida de los jóvenes. Los alumnos tienen la oportunidad, la responsabilidad y el deber de pertenecer y apropiarse de este derecho universal que les brinda la Escuela.
Si hablamos del maestro tenemos que hablar de Educación. Hablar de educación implica también hablar de alumnos y familias, lo cual nos lleva a decir que todos estamos involucrados en la Educación. En consecuencia, es oportuno replantearnos permanentemente cuál es el valor que le asignamos a este concepto, sobre todo en la actualidad, cuando la frase Crisis de Valores se hace presente en el debate de las problemáticas sociales.
Por eso primeramente podemos pensar en quiénes son nuestros maestros de la vida, quienes son los que nos dan ejemplos, los que admiramos por su generosidad, los que luchan por construir un país mejor desde el ámbito de la ciencia, desde alguna ONG, desde una tarea comunitaria, desde el arte, desde la política, el deporte; desde el puesto de trabajo ejercido con eficiencia y responsabilidad.
Los docente, ubicados en el eje medular de la educación, intentamos día a día resignificar la tarea de enseñar y aprender. Creemos que la tarea de dar y recibir el conocimiento debe ser una acción conjunta en la cual todos podamos interpretar que si no lo logramos no sólo estaremos desaprovechando el presente sino tmbién habremos de postergar el futuro.
Educar, aprender, estudiar son acciones indelegables, ya que no podremos completarnos como seres sociales si abandonamos o descuidamos el conocimiento.
Hay, por supuesto, otros caminos que se pueden transitar pero sin salirse de la ruta principal por la que nos conduce la Escuela.
Los docentes elegimos trabajar y contribuir para el desarrollo de esta etapa tan primordial en la vida de los jóvenes. Los alumnos tienen la oportunidad, la responsabilidad y el deber de pertenecer y apropiarse de este derecho universal que les brinda la Escuela.
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